Te presento el fragmento inicial de mi novela: Lady Mencha, señora del monte.
- Fabiana Faisal
- 26 nov 2020
- 2 min de lectura
Montes de la Cuña Boscosa santafesina (1910) Introducción a la memoria
Lo que más gustaba a los niños de la familia era esperar la hora de la cena junto a su padre debajo del algarrobo, al caer la tarde en aquellos montes de verdes intensos y cambiantes, mientras este mateaba en su mate de calabaza –impresionaba por su tamaño–, que degustaba despacio, echándole agua lentamente, era todo un ritual ir saboreándolo a medida que la yerba nueva se humedecía. Los niños sentados en el suelo abrazaban sus piernas, esperaban la historia que su padre tenía preparada para esa tarde, aunque siempre pedían la misma: “El gigante de ladrillos, con una corona en su cabeza, el cual había conquistado el lugar”. La imaginación de los niños hacía referencia a la colosal chimenea que lideraba el pueblo de La Gallareta, pueblo creado por la compañía de capitales extranjeros The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, más conocida como La Forestal, para explotación forestal y taninera. La chimenea ostentaba, según muchos, 70 metros de alto, sus ladrillos externos se mezclaron con la tierra, el saber de gringos y criollos que los moldearon para que pudiera resistir la historia, pero en sus entrañas soportaban el fragor del fuego industrial, los llamados ladrillos Fairebreak, ladrillos refractarios traídos en su totalidad de la misteriosa Escocia, lugar que poseía la arcilla con la que se fabricaban. La corona de hierro en su cabecera era una réplica simbólica de la corona inglesa, la cual dejaba muy en claro que el imperio británico reinaba en las más de dos millones de hectáreas, dominadas por el quebracho colorado, la mayor reserva de tanino en el mundo. El relato de su padre los atrapaba, aunque ya lo sabían de memoria, casi no pestañeaban al escucharlo. Los campos eran inmensos, muchos gringos eran los dueños de la mayoría de las tierras, criando vacas a montones. Se decía que estaban haciendo un pueblo nuevo en uno de los puestos de la estancia Las Aves: La Gallareta. La gente aparecía de todos lados, tumbaban monte, con palas de buey, carros tirados por mulas, se estaba construyendo una fábrica, la cual se alzaba sobre el monte, como si fuera brujería. Nunca se había visto algo parecido, era muy grande todo aquello, la gente hablaba en lenguas que no conocíamos y había indios inmensos, altos como un quebracho, para 1900 habían comenzado y en el 1905 empezó la fábrica. La soberbia y colosal chimenea, cual vigía del tiempo, comenzó a emitir sus bocanadas de humo, manifestando su poderío en aquellos montes de gigantes quebrachales, de vientos con rituales, reino invadido del Toba, del Guaycurú, del puma, el guazuncho y el crestón. Había comenzado el imperio de La Forestal.(Todos los derechos reservados)

Vieja estación de La gallareta y fábrica de La Forestal.




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